La conexión iraní del millonario fraude en las apuestas del Mundial de Qatar y LaLiga | Deportes

El brasileño Bremer disputa un balón con el camerunés Ngom Mbekeli en el partido disputado por ambas selecciones en diciembre de 2022 en el Mundial de Qatar.Ali Haider (EFE)

La investigación sobre la trama de estafas en apuestas deportivas desmantelada por la Policía Nacional en mayo en la Operación Mursal conduce hasta Irán. Las pesquisas del Centro Nacional Policial para la Integridad en el Deporte y las Apuestas (Cenpida, especializado en la lucha contra los amaños) han situado en este país asiático el canal de la aplicación de mensajería instantánea Telegram donde la red conseguía los códigos que le permitían acceder de modo ilegal a la señal de televisión de los satélites antes de que las imágenes fueran emitidas y, de este modo, hacer apuestas fraudulentas con las que supuestamente estafó millones de euros a casas de juego.

La policía española detectó la utilización de este sofisticado y novedoso sistema en partidos de la última Copa Mundial de Fútbol, disputada en Qatar a finales de 2022, y de LaLiga de la pasada temporada, así como en encuentros de la Bundesliga alemana y de competiciones de fútbol de Asia y Sudamérica. Interpol y la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol) han emitido sendas notificaciones para alertar de este fraude desconocido hasta ahora.

En el caso de Interpol, sus responsables han emitido a las policías de los 196 países que la integran lo que se conoce como “notificación morada”, una comunicación en el que explica los modus operandi de organizaciones criminales para que las autoridades tomen “medidas preventivas”. En este caso, la agencia policial recomienda “encarecidamente” que, además, se le traslade “cualquier información sobre investigaciones” en los que aparezca este sistema, del que recalca que es utilizado por “organizaciones criminales con alta sofisticación tecnológica”, según un documento interno. En el mismo sentido, Europol pide a las policías de la UE que compartan “cualquier caso relevante” que descubran de este fraude, del que destaca que permitió a la trama obtener “millones de euros de ganancias ilícitas”.

En España, la investigación sigue abierta y ya han sido detenidas una veintena de personas, entre ellas el señalado por la policía como presunto cabecilla, Bogdan Vorovenci, un ciudadano rumano sin antecedentes que reside en la localidad de Cabanillas del Campo (Guadalajara, 10.000 habitantes), y Juan Gayá Salom, uno de los principales pronosticadores de apuestas deportivas (tipster) de Europa con miles de seguidos en redes sociales. Los principales implicados están acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, corrupción entre particulares en el ámbito deportivo, estafa a los operadores de juego, falsedad documental, falsificación de moneda y blanqueo.

La Operación Mursal se inició en 2020, tras detectar el Cenpida apuestas on line sospechosas en competiciones internacionales de tenis de mesa, una modalidad deportiva que siguió disputándose durante la pandemia. Las pesquisas, que dirige la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, pusieron en primer lugar el foco en Yavor Ivanov Andreev, un exjugador búlgaro de este deporte que residía en España. A través de él, los investigadores llegaron a Vorovenci, con el que presuntamente Andreev intercambiaba información para apostar en competiciones presuntamente amañadas de deportes en todo el mundo. Las pesquisas revelaron que, además de la compra de jugadores —hay seis futbolistas de equipos de la Liga 3 de Rumania imputados en este país por estos hechos—, la trama utilizaba dos sistemas novedosos en los que se aprovechaba de lo que en lenguaje técnico se conoce como delays (retrasos) de las retransmisiones deportivas para hacer apuestas fraudulentas.

Este retraso con el que llegan las imágenes de los encuentros a las pantallas de los operadores de juego (de entre 20 y 120 segundos, según el documento de Europol) les permitía hacer decenas de apuestas ganadoras. En el más sofisticado de los dos sistemas, la red se valía de antenas parabólicas de 2,40 metros de diámetro —más del doble del habitual— instaladas en el domicilio del presunto cabecilla. Con ellas, este se conectaba a los satélites e interceptar las imágenes enviadas por las cámaras desde los estadios antes de que estas llegasen a los estudios de producción televisiva y fueran emitidas.

Para hacerlo, se valía de unos códigos (conocidos como feeds) con los que burlaba la codificación de la señal de televisión y, así, lograba recibirla con antelación en su propio ordenador. Después, tanto él como otros miembros de la trama apostaban en la modalidad conocida como “en directo” o con el término inglés live —en la que las cuotas que se pagan cambian de valor con gran celeridad— a qué equipo iba a marcar el siguiente gol, lanzar un córner o recibir una tarjeta.

Estos códigos los conseguían supuestamente en un canal iraní de Telegram llamado Hack Sat Feed (forma apocopada de Hacker Satellite Feed) donde los usuarios los comparten de manera ilegal. En su notificación, Interpol destaca que con este sistema la red conseguía “adelantarse a la señal que reciben los operadores de juego” y “apostar a circunstancias o eventos de los que ya conocía el resultado, eliminando el azar y consumando la estafa”. Las pesquisas de la policía española han encontrado indicios de que lo hicieron así en encuentros de fútbol de ligas asiáticas, como la que se disputa en China, y sudamericanas, así como en partidos de tenis de la ATP.

El segundo método utilizado por la trama era enviar a uno de sus integrantes al estadio donde se jugaba el encuentro —una figura novedosa que la policía española ha bautizado como “locutor” y Europol como courtsiding— para que informara por teléfono en tiempo real de lo que ocurría en el campo. La investigación apunta que la red utilizó este sistema en varios partidos del último Mundial. Entre ellos, el Camerún-Suiza y el Portugal-Ghana del 24 de noviembre; el Camerún-Brasil del 2 de diciembre; y el Polonia-Francia y el Inglaterra-Senegal del día siguiente. Para ello, la trama trasladó al país del golfo Pérsico a una persona aún no identificada.

Cinco ‘locutores’ en España

Este sistema también fue utilizado en un partido de clasificación para la cita mundialista, el que disputaron Australia y Perú el 13 de junio de aquel año y que ganó el equipo oceánico en los penaltis. La Policía también ha hallado indicios de estafas por este sistema en cinco partidos de LaLiga de la pasada temporada. En concreto, el Betis-Almería y el Villarreal-Osasuna, jugados el 16 y el 17 de octubre de 2022; el Sevilla-Valencia, del 18 del mismo mes; el Celta-Getafe, del 24 de octubre; y el Sevilla-Real Sociedad, del 9 de noviembre. También lo utilizó para apostar en dos partidos de la Copa del Rey (los disputados por La Nucia, un equipo alicantino que milita en la Segunda RFEF, contra la UD Las Palmas y el Valencia en diciembre de 2022 y enero de este año) y uno de la Bundesliga (el Unión Berlín-Wolfsburg de 18 septiembre del año pasado). Los agentes han identificado a cinco de los locutores utilizado en estos partidos en España.

Europol destaca en su informe que, para realizar las apuestas on line sin que se dispararan las alertas de las casas de juego y de la policía, “la red delictiva utilizaba un gran número de identidades robadas”. En otras ocasiones de valía de lo que la agencia europea denomina “facilitadores —mulas en la jerga de la policía española— para crear cuentas de apuestas, realizarlas y cobrar las ganancias en nombre de los delincuentes”. La investigación aún no ha permitido concretar el dinero que consiguieron embolsarse, aunque las primeras estimaciones policiales apuntan a millones de euros que fueron ocultados en cuentas bancarias de todo el mundo y billeteras de criptomonedas.

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