El VAR: cuestión de transparencia | Fútbol | Deportes

Si el VAR vino para mejorar el fútbol, todavía está por ver. Seguro que no vino para ponernos a todos de acuerdo, de hecho, todo lo contrario. Desde que se instauró en la temporada 2018-2019 en el fútbol español, esta nueva herramienta no ha hecho más que poner en tela de juicio las decisiones arbitrales y, por ende, a los propios colegiados. Ni siquiera viendo las mismas imágenes que ellos ven en el monitor hemos llegado a un consenso que se base en el reglamento. Hasta los aciertos se han criticado y los errores se han enjuiciado, siempre con los colores de uno u otro equipo como motivo de fondo.

Todo es subjetivo en la vida y en el fútbol no iba a ser menos. La intensidad, la intencionalidad, la fuerza, la provocación, todo es discutible y defendible. Y contra las opiniones, todas parciales, hay poco debate, cada uno tiene la suya y recular se antoja una quimera. En el mundo del fútbol es más fácil conseguir una entrada para la final del Mundial que cambiar de opinión.

El 2024 nos ha traído un regalo de Reyes en diferido, pero merecerá la pena la espera. Por fin ha llegado ese momento que muchos esperábamos y pedíamos desde hace tiempo: poder escuchar las conversaciones entre el árbitro de campo y la sala VOR en las decisiones que se tomen o no se tomen durante un partido. Esta novedad se empezará a poner en marcha con la Supercopa de España desde Arabia Saudí, en la primera semifinal entre Real Madrid y Atlético de Madrid. Un derbi para empezar, nada mal. Pero también se alargará a la liga a partir de la primera jornada de la segunda vuelta, es decir, también este mismo fin de semana.

El único ‘pero’, de momento, es que las conversaciones no se podrán escuchar en directo, tal como pidió el CTA, porque la International Board, el máximo organismo del arbitraje, no lo permite. Aun así, la intención es poder escucharlo todo, sin censura.

¿Esto va a hacer que el vídeoarbitraje gane adeptos? Seguramente no. ¿Los que son críticos con el VAR dejarán de serlo? No. ¿Pondrá de acuerdo a todo el mundo sobre si una mano es punible o no? Definitivamente, no. Ya lo avanzaba Medina Cantalejo, presidente del Comité Técnico de Árbitros, por si alguien se había hecho ilusiones, esto no va a solucionar el tema de las manos o las jugadas grises. Milagros, a Lourdes. ¿Entonces de qué va a servir? Es una cuestión de transparencia. Tal como pasa en el baloncesto, con mucha menos repercusión, claro está. Escuchar a los colegiados explicar el porqué de una decisión nos debe ayudar a entender su criterio, independientemente de si estamos de acuerdo o no con dicha decisión. No hay que compartirla, sino entenderla. Algo que hasta ahora ha sucedido pocas veces por el cambio de criterio según quién estaba al silbato o quién era el encargado de tomar las decisiones en la sala VOR.

Mejorar de la mano de la transparencia, es el objetivo del CTA. Porque está claro que el VAR tiene que mejorar en muchos aspectos y parece que este órgano ha entendido que no tiene nada de malo escuchar los argumentos de los colegiados a la hora de decidir. Esperemos que esto le haga ganar credibilidad y que aquellos que ven conspiraciones en todo asuman que su opinión simplemente es distinta a la de los demás y que nada tiene que ver con favorecer de forma consciente a un equipo o a otro. Los árbitros se equivocan y van a seguir equivocándose, pero nosotros, también.

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